La acuicultura española se ha consolidado en las últimas décadas como un pilar estratégico para la producción de alimentos sostenibles de origen acuático clave para alcanzar la soberanía alimentaria. España es hoy el primer productor acuícola de la Unión Europea en volumen, con más de 268.564 toneladas y un valor en primera venta superior a 856,5 millones de euros, situándose entre las potencias europeas del sector.

